VALVE vs. ROTHSCHILD
Autor – Daniel José Ramírez – Abogado
El levantamiento del velo corporativo como respuesta al patent trolling.

(Imagen generada con inteligencia artificial haciendo uso del cuadro “Guernica” de Pablo Picasso y el logotipo de Steam plataforma de Valve. Al tratarse de una columna de recuento o de opinión, se suele permitir el uso de imágenes protegidas mientras no se tengan fines comerciales o no se esté intentando percibir como una asociación o endorsement de la empresa Valve).
En Estados Unidos acaba de concluir uno de los procesos judiciales más relevantes de los últimos años en materia de derecho societario y propiedad intelectual, y gran parte del mundo jurídico lo ignoramos por completo. Se trata del caso Valve Corporation v. Leigh M. Rothschild., resuelto el 17 de febrero de 2026 por el Tribunal Federal del Distrito Occidental de Washington. Sus implicaciones para el derecho societario y la propiedad intelectual merecen detenerse un segundo a analizarlo.
Todos conocemos, en mayor o menor medida, la existencia de empresas cuyo modelo de negocio consiste en acumular grandes cantidades de patentes genéricas, sin ninguna intención de desarrollar productos o tecnologías a partir de ellas. Su único objetivo es esperar pacientemente a que otra empresa construya algo remotamente similar y, en ese momento, exigir pagos (parecidos a extorsiones) por supuesta infracción. Este fenómeno ha recibido un nombre en el ecosistema tecnológico y jurídico anglosajón: los “patent trolls” o “trolls de patentes” (Yeh, 2013, pp. 2–5).
Uno de los exponentes más prolíficos de esta práctica es el inventor Leigh Rothschild, con cientos de patentes registradas en los campos más diversos, desde códigos de barras hasta sistemas de distribución de contenidos en la nube -se rumora que tienen registrado hasta un mezclador de cocteles con conexión bluetooth-. Rothschild opera a través de un complejo entramado de sociedades de responsabilidad limitada diseñadas precisamente para blindar su patrimonio personal
Yeh, B. T. (16 de abril de 2013). An overview of the “patent trolls” debate (CRS Report No. R42668). Congressional Research Service. https://www.google.com/search?q=https://crsreports.congress.gov/product/pdf/R/R42668
frente a cualquier condena judicial. La estructura es deliberada: si una filial pierde un litigio, simplemente se liquida sin activos que ejecutar, y Rothschild continúa su actividad a través de las demás (Kumar, 2021, p. 1).
Este modelo de negocio se ha consolidado a nivel global porque resulta económicamente ventajoso para el troll. Los costos de litigar superan con frecuencia el valor de un acuerdo extrajudicial, de modo que muchas empresas, especialmente las más pequeñas, optan por pagar una licencia reducida antes que enfrentarse a un proceso prolongado e incierto. Es en términos coloquiales una extorsión jurídica.
Sin embargo, Rothschild cometió un error estratégico: decidió apuntar a la empresa de videojuegos Valve Corporation.
El conflicto de Valve Corporation con Rothschild ilustra con precisión el modus operandi descrito. En 2016, una de las filiales de Rothschild presentó una reclamación de infracción de patentes contra Valve —empresa creadora de la plataforma Steam y de títulos que resuenan en la infancia de muchos de nosotros como Counter-Strike y Half-Life—. Valve optó entonces por la alternativa que eligen la mayoría de las compañías en estas circunstancias: negoció un acuerdo global que le otorgaba una licencia perpetua, irrevocable y libre de regalías sobre la totalidad del portafolio de patentes de Rothschild, a cambio de una suma considerablemente inferior a los costos proyectados del litigio. Desde una perspectiva de gestión de riesgos jurídicos, la decisión era la más inteligente (Evanson, 2026).
Sin embargo, en 2022 una nueva filial —Display Technologies LLC— presentó una demanda por infracción de una de las patentes de Rothschild. Valve alegó la existencia del acuerdo de 2016 y el caso fue desestimado. En 2023, se presentó un tercer intento de reclamación, sin embargo, luego de la negativa de Valve de dar más dinero por el uso de las patentes, el caso volvió a archivarse. Lo que para Rothschild constituía una estrategia de desgaste procesal —presionar con filiales sucesivas confiando en que el costo acumulado de la defensa eventualmente superara el de un nuevo acuerdo— al final fue la forma de cavar su propia tumba.
Cansado de responder una y otra vez a la misma reclamación disfrazada de distintas filiales, Valve decidió dejar de defenderse pasivamente. En julio de 2023 presentó su propia demanda ante el Tribunal Federal del Distrito Occidental de Washington, dirigida no solo contra las empresas de Rothschild, sino contra Leigh Rothschild personalmente y todas las entidades del conglomerado societario.La estrategia jurídica fue pretender el levantamiento del velo corporativo de todo el entramado societario, sustentado en que las distintas sociedades de Rothschild no eran entidades independientes, sino meros instrumentos —alter egos— de su voluntad personal, utilizados para
Kumar, B. (11 de diciembre de 2021). Dealing with a patent troll – Leigh Rothschild. http://drbrijeshkumar.com/dealing-with-a-patent-troll-leigh-rothschild
Evanson, N. (18 de febrero de 2026). In the case of Valve vs Rothschild, it’s an outright win for Newell’s company. Yahoo Finance. https://finance.yahoo.com/news/case-valve-vs-rothschild-outright-153807373.html
encubrir un esquema de reclamaciones fraudulentas. Bajo esta figura, el juez podría levantar la limitación de la responsabilidad y responsabilizar por daños y perjuicios directamente al individuo detrás del entramado societario.
El proceso tuvo episodios procesalmente relevantes que merecen mención. Durante la fase de descubrimiento de pruebas (discovery), los apoderados de Rothschild presentaron un escrito con trece citas jurisprudenciales que resultaron ser inexistentes, generadas por herramientas de inteligencia artificial. El tribunal impuso sanciones disciplinarias, y la representación de la parte demandada debió disculparse formalmente ante el juez antes del inicio del juicio oral.
Hacía febrero de 2026, el jurado falló en favor de Valve en todos los cargos. El veredicto determinó que Rothschild y sus entidades violaron las leyes de patentes y actuaron de manera fraudulenta además de que incumplieron el acuerdo de licencia suscrito en 2016. La condena en daños ascendió a 152.000 dólares —una cifra modesta comparada con los costos del litigio para Valve, que según se afirma fueron superiores—, pero ese no era el punto, la compañía no quería el dinero; necesitaba el precedente (Russ y Williams).
Desde el punto de vista del derecho societario, la importancia del fallo reside en la aplicación de la doctrina del levantamiento del velo corporativo y del alter ego para desarticular una estructura societaria diseñada para eludir la responsabilidad patrimonial por el fraude en el uso de sus patentes. El levantamiento del velo corporativo no es una figura nueva —en el derecho colombiano se usa, aunque en menor medida de la que se debería—, pero su aplicación a esquemas de fraude por patent trolling sí es algo novedoso.
A diferencia de Washington que tiene una Ley denominada Patent Troll Prevention Act, en Colombia, el fenómeno del patent trolling opera en un vacío normativo preocupante. No existe regulación específica que lo defina ni que establezca consecuencias para quienes presenten reclamaciones de mala fe por infracción de derechos de propiedad industrial. Esto significa que cualquier entidad podría replicar el modelo de Rothschild sin enfrentar obstáculos legales particulares más allá de los del litigio ordinario.
A lo anterior se suma que el número de patentes solicitadas y concedidas en Colombia ha mostrado una tendencia creciente en los últimos años, lo que augura un aumento proporcional de la litigiosidad en materia de propiedad industrial (OMPI, 2025). En ese contexto, la ausencia de mecanismos normativos específicos contra el patent trolling no es una omisión menor, es una vulnerabilidad sistémica que actores oportunistas pueden explotar con relativa facilidad, y que afecta de manera desproporcionada a las pequeñas y medianas empresas que carecen de la capacidad financiera para sostener litigios prolongados.
Russ, J., y Williams, M. (25 de febrero de 2026). The patent system: A quid pro quo? Valve v. Rothschild. Marks & Clerk. https://www.marks-clerk.com/insights/latest-insights/102mh6e-the-patent-system-a-quid-pro-quo/
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. (2025). Perfil estadístico de país en propiedad intelectual 2024: Colombia. Centro de datos estadísticos de la OMPI. https://www.wipo.int/edocs/statistics-country-profile/es/co.pdf
El caso Valve v. Rothschild merece ser estudiado como un recordatorio de para qué fue creado el sistema de patentes. La protección que el Estado otorga al inventor mediante el monopolio temporal de explotación de su creación tiene una contraprestación social concreta: la divulgación del conocimiento y el impulso a la innovación. Cuando ese sistema es instrumentalizado para extraer rentas de quienes sí innovan, sin contribuir en nada al avance tecnológico, el derecho debe responder con herramientas que salvaguarden el interés de la comunidad. Este fallo demuestra que esas herramientas existen – por ejemplo, el levantamiento del velo corporativo-. El desafío, para Colombia y para muchos otros ordenamientos, es construirlas antes de que el problema se presente de manera más recurrente.
Todo el expediente del proceso se puede visualizar en:
https://www.courtlistener.com/docket/67569388/valve-corporation-v-rothschild/?page=2

Autor
Daniel José Ramírez
Abogado
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